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miércoles, 12 de febrero de 2014

10 señales de que podrías ser un buen abogado.



¿Tienes pensado matricularte en la Facultad de Derecho? ¿No sabes si tienes madera para convertirte en un buen abogado? En este artículo te presentamos diez signos inequívocos para que valores si algún día podrías llegar a ser un buen abogado. Es posible que existan otros muchos indicios que te pueden ayudar a valorar si eres un buen abogado, pero quizás podemos citar los siguientes como los principales. Entremos en materia.

1. Te encanta discutir.
Si eres una persona a la que en su día a día le gusta una buena discusión para ver quién tiene la razón en cada caso, te gusta debatir desde quién es el mejor pianista del mundo hasta cuál es el mejor restaurante de su ciudad o si hay buenos restaurantes en la ciudad, entonces, anótate un tanto. Uno de los puntos fuertes de un buen abogado es la argumentación. Los abogados argumentan constantemente; lo hacen con la parte contraria, con otros abogados, con los Jueces y Tribunales, con los funcionarios, con las compañías de seguros y hasta con sus propios clientes. La práctica del Derecho es intrínsecamente contradictoria, por lo que si te gusta una buena discusión, bien argumentada, el área del derecho puede ser una buena opción.

2. Te encanta escribir.
Si te gusta escribir y eres bueno en ello deberías considerar el hecho de convertirte en abogado. Los abogados están continuamente escribiendo. Los abogados se pasan el día redactando alegaciones, recursos, contratos, solicitudes y cientos de comunicaciones escritas al año. La escritura fluida es una buena característica para un abogado. Así que ya sabes, si te gusta escribir, estás más cerca de tener todas las cualidades de un buen abogado.

3. Eres un adicto al trabajo.
Deberías saber que muchos abogados son adictos al trabajo (no sabemos si por gusto o por necesidad profesional). De hecho hay abogados que trabajan de la mañana a la noche, excediendo por mucho una jornada profesional normal o al uso. Para asegurarte el éxito en el campo de la abogacía, debes trabajar (y mucho), por lo que se hace necesario hacer algunos sacrificios, entre ellos el exceso en el horario laboral. Si no te importa trabajar desde las primeras luces hasta bien entrada la noche, el campo del Derecho podría ser el tuyo.

4. Eres un buen negociador.
Los abogados negocian todos los días. Los abogados negocian a todas horas. En la mayoría de procedimientos, los acuerdos entre las partes son parte esencial. Por ello, unas buenas aptitudes negociadoras influirán muy positivamente en el rendimiento de un abogado. Existen muchas circunstancias en las que la mediación debería ser parte obligada, evitando pasar a mayores con otros procedimientos más largos y lesivos para las partes. Esta es otra de las características que te ayudarán a cumplir eficazmente con las funciones de un abogado.

5. Lo tuyo es la persuasión.
Este factor es muy importante especialmente en ciertos procedimientos, como el del Jurado, en el que la forma de presentar el caso y la persuasión que sea capaz de ejercer el letrado sobre los miembros del mismo, son importantísimos para la decisión final en un sentido u otro. El trabajo principal de un abogado es persuadir al resto de los intervinientes en el procedimiento de que la postura que defiende es la correcta. Y todo ello solo podrá hacerlo con grandes dosis de persuasión, habilidad y también, por supuesto, de práctica.

6. Tienes una buena coraza emocional.
Todo buen abogado debe tener una buena coraza emocional, una “piel gruesa” o “espaldas anchas”, como se suele decir. Ten en cuenta que en su trabajo diario, los abogados se pueden enfrentar a Jueces enfadados y con mal carácter, funcionarios que en ocasiones no tienen un buen día, clientes enojados y despiadados enemigos (que muchas veces son otros abogados). Si tienes una buena coraza, sin duda el trabajo de abogado te resultará mucho más sencillo, ayudándote también a superar el stress que este trabajo produce.

7. Gran capacidad de organización.
Si eres bueno organizando y equilibrando tu tiempo, entonces tienes un gran paso dado para llegar a ser un buen abogado. Como profesional de la abogacía, pasarás tu tiempo entre tu despacho, entrevistas con clientes, papeleos varios, llamadas telefónicas y comparecencias ante el Juez o Tribunal acompañando a tus clientes o colegas de profesión, y como hemos dicho anteriormente, en muchas ocasiones de la mañana a la noche. Debes tener una buena agenda bien estructurada, y lo más importante de todo… jamás te olvides de tu familia, pues es lo primero.

8. Eres persistente.
En muchas ocasiones, la persistencia es una de las grandes virtudes de los grandes abogados. No puedes rendirte nunca. Debes luchar por alcanzar tus objetivos y lograr tus metas. Muchas veces se fallará, pero tras la caída hay que levantarse y volver a intentarlo. Difícilmente todo nos saldrá bien a la primera, por ello hay que ser persistentes en nuestro objetivo final de convertirnos en un gran abogado. Y como se suele decir, nadie nace enseñado.

9. La paciencia es una de tus virtudes.
La práctica del Derecho implica mucho tiempo de espera, tanto a corto como a largo plazo. En el corto, ármate de paciencia en los Juzgados y Tribunales esperando por una documentación, esperando con tu cliente para prestar declaración o por una resolución. En muchas ocasiones, horas y horas interminables con la sola presencia de tu maletín lleno de documentos y tú mismo. En el largo plazo, no esperes obtener respuesta a tus pretensiones en un par de semanas. Existen juicios orales que se demoran años desde la ocurrencia del hecho, por lo que te recomendamos que te armes de paciencia.

10. Tienes cierta agresividad bien entendida.
Recalcamos lo de bien entendida; no queremos boxeadores en los Tribunales… Queremos decir que un cliente quiere un abogado resuelto, decidido, que trabaje con agilidad, sin dar un paso atrás en su firme decisión de ayudar fielmente a su cliente. Los clientes no quieren abogados débiles a su lado, desean tener cerca esos abogados sedientos de triunfo y que no temen a los encontronazos. En resumen, los clientes quieren “pitbulls” no “caniches” a su lado. Los “caniches” tienen poco que hacer en el mundo legal.

Esperamos que estas 10 señales de que podrías ser un abogado, hayan resultado de tu interés, y su lectura amena. Sin embargo, estamos seguros de que nos hemos dejado alguna señal en el tintero. Por eso te pedimos que si tienes alguna idea al respecto nos la hagas saber en forma de comentario. ¡Siempre dispuestos a escuchar a nuestros lectores!

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